Quita el moco, la flema en la garganta y nariz, rinitis con remedio caseros te dejo todos los detalles Para seguir recibiendo mis recetas, solo debes decir algo… ¡Gracias!

Tener flema o moco en la garganta es algo que todos hemos sentido alguna vez. Esa sensación incómoda de tener “algo atorado” que no termina de salir, o ese carraspeo constante que parece no desaparecer, puede llegar a ser desesperante. Muchas personas creen que se debe a un simple resfriado o a una alergia pasajera, pero cuando esa flema se vuelve constante y no mejora con el tiempo, el cuerpo podría estar dando un mensaje mucho más profundo de lo que imaginamos.

Lo curioso es que, en la mayoría de los casos, no se trata solo de un exceso de moco, sino de una respuesta del organismo ante algo que lo está irritando o afectando internamente. La flema persistente puede ser una señal de que el cuerpo está intentando defenderse de algo que no debería estar ahí, y si no prestamos atención, podríamos dejar que ese problema se vuelva crónico.

Empecemos por lo básico: la flema no es nuestro enemigo. De hecho, el cuerpo la produce de forma natural para proteger las vías respiratorias, mantenerlas húmedas y atrapar partículas dañinas como polvo, bacterias o virus. El problema comienza cuando esa mucosidad se vuelve más espesa, más abundante o simplemente no desaparece.

1. Reflujo gástrico: el culpable silencioso

Una de las causas más comunes de la flema persistente —y a menudo la menos sospechada— es el reflujo gastroesofágico. Este ocurre cuando los ácidos del estómago suben hacia la garganta. Aunque muchas veces no produce el clásico ardor o acidez, sí puede irritar la laringe y las cuerdas vocales, generando una sensación de moco constante.
Es típico que las personas con reflujo silencioso sientan que necesitan aclararse la garganta todo el tiempo, sobre todo al despertar o después de comer. También pueden notar una voz ronca o esa molestia detrás de la garganta que no termina de irse.