En muchas ocasiones, las personas los eliminan de forma natural sin darse cuenta, aunque en otros casos pueden causar síntomas más notorios y persistentes. Las amígdalas, que se encuentran en la parte posterior de la garganta, forman parte del sistema inmunitario y ayudan a atrapar microorganismos para prevenir infecciones.
Sin embargo, debido a sus cavidades y pliegues, a veces retienen residuos que pueden endurecerse si no se eliminan a tiempo. Esta acumulación y su posterior calcificación dan lugar a los tonsilolitos. Su formación suele estar relacionada con diversos factores, como la higiene bucal insuficiente, infecciones crónicas en las amígdalas y las características anatómicas de cada persona (algunas personas tienen criptas más profundas que facilitan la acumulación).

Uno de los síntomas más comunes es el mal aliento, ya que los tonsilolitos contienen bacterias y restos que producen un olor difícil de eliminar solo con el cepillado o enjuagues bucales. Para prevenir la aparición de estas formaciones, es importante mantener una higiene oral adecuada.